La prueba pericial en los procesos matrimoniales canónicos.

La prueba pericial en los procesos matrimoniales canónicos.


La prueba pericial canónica se recoge en los cánones 1678 y 1680 y que se encuentra dentro de los medios de prueba recogidos en el Código de Derecho Canónico (arts. 1574 a 1581). Se acudirá a la prueba pericial cuando se necesite un juicio técnico, de la misma forma que los procesos civiles del derecho común.

Su práctica puede estar mandada por el derecho o solicitada por el juez, y es obligada en los casos de nulidad por el impedimento de impotencia, así como en los casos de incapacidad consensual a que se refiere el canon 1095, que a continuación exponemos.

1º quienes carecen de suficiente uso de razón;
2º quienes tienen un grave defecto de discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio que mutuamente se han de dar y aceptar;
3º quienes no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por causas de naturaleza psíquica.

La figura del perito es la de colaborador del juez y órgano de prueba y con la peculiaridad de que han de ser no sólo peritos en la materia que sea, sino recomendables por su religiosidad y honradez. En el caso de peritos que hayan de intervenir en los casos de canon 1095 hay que asegurarse de que siguen los principios de la antropología cristiana.

Los peritos son nombrados por el juez después de oír a las partes (peritos judiciales) o a propuesta de ellas (peritos privados). Pueden ser recusados por las mismas causas que los testigos.

El procedimiento de la prueba pericial una vez es designado el perito será el siguiente;

- El juez determina mediante decreto el objeto de la pericia (en el caso de nulidad por canon 1095 existe ya un cuestionario preparado).

- Posteriormente se hacen llegar al perito las actas de la causa y la documentación que pueda necesitar para cumplir su cometido.

- Se escucha al perito y se fija el plazo para la realización de la pericia.

- La pericia ha de dar razón de lo en ella afirmado y aportar unas conclusiones in merito.

- Asimismo el perito puede ser citado por el juez, tras la entrega del dictamen pericial, para solicitar aclaraciones o explicaciones supletorias.

En relación a la valoración de la prueba, indicar que el juez no está obligado a hacer suyas las conclusiones periciales, y cuando exponga las razones de su decisión deberá hacer constar las razones que le llevan a aceptarlas o rechazarlas.

La valoración se hará examinando no sólo las conclusiones de los peritos sino también las demás circunstancias de la causa (c. 1579).

En palabras de DEVIS ECHANDÍA “El juez deberá valorar el informe en todo momento de forma crítica y con gran precisión. Es por eso que no deberá aceptar las conclusiones pasivamente” , puesto que es muy importante que la pericia cumpla con unos requisitos concretos sin los cuales no se podría llegar a la verdad y ser justo en tal caso.

Otra particularidad es que además se comprobará que los argumentos presentados por perito están basados en técnicas fiables y conformes con la doctrina de la Iglesia, algo que tiene sentido dado el procedimiento que estamos tramitando.

La valoración de la prueba es una de las partes con mayor importancia en el proceso, es en la prueba donde se demostrará si una de las partes era incapaz en el momento de contraer matrimonio. El juez no podrá dictar una sentencia en la que declare la nulidad si antes no ha tenido certeza moral de la ausencia de dicha capacidad.

El juez deberá valorar algo de lo que no es experto, sabemos que no es tarea fácil, por ello la prueba pericial que cumpla con todos los requisitos que venimos comentando cobra una importancia trascendental en el proceso. Sin esos conocimientos, el juez difícilmente pueda llegar a una conclusión razonada sobre el material aportado por el perito en el Informe.

En palabras de Juan Pablo II “la misión del juez es ministerio de la verdad en cuanto que es salvada la autenticidad del concepto cristiano del matrimonio” al mismo se le exige honestidad y un gran rigor, y de esto dependerá el acierto o desacierto en su decisión.

En estos supuestos los peritos deben explicar bajo qué circunstancia la anomalía examinada ha afectado al cónyuge en su disposición de contraer matrimonio, y que el descubrimiento de la anomalía no es causa sino origen de la incapacidad para contraer en referencia a la nulidad matrimonial.

La finalidad de la prueba pericial en el proceso de nulidad del matrimonio canónico reside en tratar de convencer al juez ante la posible existencia o no de la incapacidad de dicho cónyuge, como para que de sus actos se derive un consentimiento matrimonial nulo.

Es decir, la prueba pericial pretende formar en la persona del juez la certeza moral que necesita para decidir, certeza que se dará siempre que se encuentre la verdad, entendiendo por ella la comprobación de la existencia de la incapacidad, la determinación de su naturaleza así como de sus cualidades, indicar su grado y evolución, las circunstancias que han rodeado en todo momento al enfermo y el influjo de ellas en su actividad humana, así como encontrar el origen en el tiempo de dicha incapacidad llegando incluso a diagnosticar sus posibles consecuencias.

Una vez que es valorado el informe dictará sentencia. Regularmente las sentencias canónicas se dividen en varias partes, la forma de la misma viene expresada en el c. 1612.

Por un lado In facto que es la valoración de los hechos propiamente dicha y de otro Decisión que es la certeza del juez tras valorar los hechos y el derecho.


Autor: Manuel Luis López Martín (Abogado y Co-Fundador de Grafium Estudio Jurídico Pericial).


FECHA: 20-06-2017 19:20

ETIQUETA: Abogados, Derecho Canónico, Nulidad Matrimonial, Peritos, Prueba Pericial, Eclesiástico, Separación, Tribunal Eclesiástico,

   
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